1001 cómics que hay que leer antes de morir


Dice Que Leer:

Grijalbo publica 1001 cómics que hay que leer antes de morir al precio de 35 euros. La editorial, parte del grupo Random House Mondadari, añade así a un título más en el que reúne ese número de entradas a una serie que inició en 2008 con 1001 discos de música clásica que hay que oír antes de morir y que continuó con temas como libros que hay que leer, películas que ver, lugares que hay que visitar o videojuegos a los que hay que jugar.

La obra está coordinada por Paul Gravett, del que se recoge, en las breves biografías que incluye el libro sobre los 66 colaboradores que la han hecho posible, la definición que de él publicó Time: “el mejor historiador del cómic y la novela gráfica”. Con esa presentación, este libro se convierte ya desde una primera ojeada en un documento imprescindible para todo amante del noveno arte.

En la introducción del volumen, Gavett deja claro cómo hay que acercarse al libro. No es una lista única e inmutable de los mejores títulos porque “no puede existir una única crónica o experiencia sobre el cómic”. Sí se atribuye, con razón, el mérito de ser “uno de los pocos intentos por crear un verdadero canon mundial de los cómics”. Y esto es así porque, aun reconociendo que Estados Unidos, Japón y Europa son los grandes centros históricos del noveno arte, también se incluyen títulos y autores de otras partes del mundo.

Alan Moore y Jack Kirby, los más citados
De otra forma, habría sido imposible reunir más de mil autores, guionistas y escritores de semejante calidad que han dado vida a estos 1.001 imprescindibles títulos. Siendo inútil un análisis más detallado de los nombres que aparecen en el libro, sí cabe destacar que los que más obras aportan son dos genios muy diferentes entre sí: Alan Moore (doce cómics diferentes) y Jack Kyrby (once).

Cómic de superhéroes
Citando estos dos nombres, es evidente que el cómic de superhéroes tiene una presencia importante en este libro, lo que es más acusado en tres etapas: los años 30, nacimiento de los primeros personajes de este género, con Superman y Batman a la cabeza; los años 60, irrupción de Marvel y sus grandes personajes por obra del citado Kirby y Stan Lee; y los años 80, con la explosión adulta del cómic.

Sin embargo, el libro no está ni por asomo dominado por ese género. Muy al contrario, supone un fresco muy variado, en géneros y temáticas, sobre la historia del cómic, que pasa por las tiras, las revistas y los comic-books. En sus páginas hay hueco para todo tipo de títulos, para cómic adulto de la mano de Marjane Satrapi, Osamu Tezuka o Art Spielgelman, pero también recuerda títulos abiertamente infantiles, como los basados en personajes que ha hecho popular en los dibujos animados Walt Disney.

De ‘Los amores del señor Vieux Bois’ a ‘Habibi’
Quizá el aspecto más disfrutable de este libro está en su ordenación cronológica, lo que permite ir viendo cómo ha ido evolucionando el noveno arte. Arranca 1001 cómics con Los amores del señor Vieux Bois, una tira cómica del suizo Rodolphe Topffer editada en 1837 y acaba en Habibi, la novela gráfica del norteamericano Craig Thompson publicada en 2011. Entre ambas, 999 gozosas razones para amar un medio singular. Casi la mitad del libro ofrece obras posteriores a 1990, lo que da una idea bastante aproximada de que vivimos la era del esplendor del cómic.

Además de obras probablemente desconocidas para muchos lectores, es un deleite ir viendo obras y personajes del calado cultural de Buck Rogers de Philip Nowlan y Dick Calkins, Dick Tracy de Chester Gould, Betty Boop de Bud Counihan, Flash Gordon de Alex Raymond y Don Moore, Tintín de Hergé, El Hombre Enmascarado de Lee Falk y Ray Moore, Príncipe Valiente de Hal Foster, The Spirit de Will Eisner, La pequeña Lulú de John Stanely e Irving Tripp, Snoopy y Carlitos de Charles M. Schultz, MAD de Harvey Kurtzman, El Eternauta de H. G. Osterfield, Los Pitufos de Peyo y tantos otros títulos.

El cómic español
El cómic español está representado por obras como El arte de volar (Antonio Altarriba, 2011), Groo el errante (Sergio Aragonés, 1982), La familia Ulises (Joaquim Buigas y Marino Benejam, 1944), Torpedo 1936 (Enrique Sánchez Abulí y Jordi Benet, 1982), Cuto (Jesús Blasco, 1935), Esther y su mundo (Purita Campos, 1971), Paracuellos (Carlos Jiménez, 1975), Mortadelo y Filemón (Francisco Ibáñez, 1958), Las aventuras siderales de Roco Vargas. Tritón (Daniel Torres, 1984), Trazo de tiza (Migualanxo Prado, 1992) o El silencio de Malka (Jorge Zentner y Rubén Pellejero, 1994).

1001 cómics que leer antes de morir, con una introducción de Terry Gilliam, es exactamente lo que indica el título, una completa reunión de títulos imprescindibles en el noveno arte, procedentes de numerosos países y los más diferentes autores. Es una incitación a la lectura, aderezada por las recomendaciones que incluyen muchas de las entradas de esta larga lista de títulos. Es un libro imprescindible para cualquier amante del cómic y un esfuerzo historiador con pocos precedentes.

Publicado el 6 febrero, 2012 en Cómics y etiquetado en . Guarda el enlace permanente. Deja un comentario.

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